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Los 3 tesoros - Taoismo, Filosofia y medicina china
El organismo humano es un sistema energético, reflejo en miniatura del macrocósmos, compuesto de los mismos elementos y energías y cuya funcionalidad se basa en las mismas leyes que rigen las estrellas, galaxias, sistemas planetarios, etc. así, las moléculas, los átomos, los órganos y los sistemas del cuerpo humano funcionan en virtud de esas leyes.
El diagnóstico y tratamiento chino se basa en la interrelación de todo el organismo, y el Sistema Energético Humano es considerado el factor clave para llevar a cabo estas funciones.
Además de los aparatos nervioso y circulatorio, la tradición china incluye un sistema energético, formado por una red de canales o meridianos a través de los cuales circula la energía, el mantener un adecuado equilibrio y libre flujo energético a través de los mismos es vital para alcanzar buena salud y longevidad.
Desde esta perspectiva, se considera a los seres humanos en función de tres aspectos, diferentes pero inseparables e interdependientes unos de otros, llamados "Los Tres Tesoros", estos son: Jing, la esencia, el cuerpo, Qi, la energía, el aliento y Shen, el espíritu, la mente.
El Jing, se refiere al cuerpo físico, a sus componentes, como la sangre, las hormonas, la linfa, etc.
El Qi viene a ser la suma de todas las energías vitales que constituyen cada uno de los órganos, glándulas, tejidos y todas las partes funcionales del cuerpo.
El Shen se refiere al espíritu primordial puro, así como a los aspectos temporales del espíritu que definen la mente humana en todas sus facetas y funciones.
Según la Tradición Taoísta, lograr la "alquimia interna" -nei gung-, entre los Tres Tesoros, es fundamental para la meditación, la medicina y las artes marciales tradicionales chinas.
Así, la esencia se transforma en energía y la energía en espíritu. En este ciclo, la mente controla la energía, la energía controla el cuerpo, y éste a su vez, produce la energía para sostener la mente.
Desde el punto de vista médico chino, es posible utilizar la mente para controlar la energía a fín de que sane y repare al cuerpo.
Tan estrecha resulta la relación entre el equilibrio energético y la salud, como el efecto de ciertos estados de la mente, que cuando son positivos, como la compasión, el amor, la fe, la tranquilidad, la felicidad, etc. estimulan la secreción de ciertas hormonas y sustancias neuroquímicas que inrtervienen favorablemente en la respuesta inmunitaria y en los procesos autocurativos del organismo.
De igual manera, los pensamientos y emociones negativos, como la tristeza, el rencor, los celos, la ira, el odio, el estres, etc. generan esencias y energías que inhiben la respuesta inmunitaria, desequilibrando el organismo y creando un ambiente interno propicio a las enfermedades.
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